“La soberanía digital no es un permiso que se pide; es una capacidad industrial que se construye y se ejerce cada día a través del desarrollo de infraestructura, servidores y software propios”
Por Mariano Blaya Andreu, socio de DAMA España
1. Introducción: A qué nos referimos cuando hablamos de Soberanía Digital
Hoy en día, la soberanía digital ha dejado de ser un concepto teórico o un paquete de normas que nos llega desde Bruselas. Se ha convertido en una necesidad totalmente práctica y en una capacidad estratégica que los países tienen que desarrollar sobre el terreno.
En este escenario, España y Europa se encuentran en un momento clave: elegir si nos conformamos con ser el árbitro que se limita a vigilar y sancionar el cumplimiento de las normas en nuestro propio territorio, o si pasamos a la acción para construir y gestionar nuestras propias infraestructuras.
Si lo miramos desde el punto de vista de la gestión de activos y el gobierno del dato, la autonomía digital no es otra cosa que la capacidad real que tiene nuestro ecosistema —la unión de administraciones, empresas y ciudadanos— para retener la riqueza tecnológica y el conocimiento en su lugar de origen. Esto nos exige cambiar el chip y avanzar hacia un modelo basado en el despliegue de soluciones reales y código propio.
Controlar dónde se computa, dónde se almacena y cómo fluye la información es la única garantía para que las decisiones estratégicas de nuestro mercado se diseñen bajo nuestras propias reglas.
“La economía del dato exige superar los silos de información y avanzar hacia entornos distribuidos. Para que esto funcione, es necesaria una participación compensada entre proveedores de datos, encargados de garantizar el control y la seguridad de la información, y los consumidores de datos , que transforman esa información en soluciones e innovación con un retorno económico real”
2. Clarificación Estratégica: Qué NO es la Soberanía Digital
Muchas veces, al hablar de soberanía en el entorno tecnológico, surgen ciertos malentendidos.
Hay sectores que muestran reticencias al pensar que esto significa cerrarse al exterior, poner trabas al comercio o adoptar posturas extremas.
Por eso, para los profesionales del dato, es importante aclarar lo que este concepto deja fuera:
3. Las Cuatro Vertientes de la Soberanía
Para retener la riqueza tecnológica, nuestra política industrial debe actuar estratégicamente sobre las cuatro fases del flujo del dato.
A. Humanismo Tecnológico y Sostenibilidad Ambiental
El desarrollo tecnológico debe estar al servicio de las personas y de los derechos de la ciudadanía, asegurando que la digitalización sea inclusiva y no aumente la brecha de acceso en colectivos vulnerables.
Al mismo tiempo, la autonomía requiere una gestión responsable de las infraestructuras. Los centros de datos donde reside la información deben operar bajo principios de eficiencia energética e hídrica, implementando tecnologías como gemelos digitales y sistemas optimizados para reducir el impacto ambiental y el consumo de recursos de los territorios.
B. Soberanía Industrial y del Silicio
La infraestructura cloud no flota; se asienta sobre elementos físicos muy concretos como cables, antenas y semiconductores.
El control del hardware es indispensable para evitar dependencias críticas. A través de la inversión del PERTE Chip, el objetivo debe centrarse en potenciar la capacidad de diseño nacional y en el desarrollo de arquitecturas de procesadores abiertas (como RISC-V). Fomentar la fabricación de componentes con una root of trust española asegura la seguridad de nuestra tecnología.
C. Inteligencia Artificial: la Realidad Operativa más allá de la Regulación
Hasta ahora, Europa ha liderado el marco normativo, pero el tejido productivo necesita pasar de la fase de regulación al despliegue de modelos propios.
Esta vertiente exige avanzar en tres líneas:
- IA Explicable (XAI): Priorizar sistemas interpretables frente a modelos opacos, garantizando que entendemos cómo se toman las decisiones automatizadas.
- Gobernanza con Human-in-the-loop (HITL): Implementar oficinas de proyectos especializadas y metodologías con supervisión humana para evitar desviaciones en los datos o automatizaciones ciegas.
- Modelos propios y organismos: Aprovechar la supercomputación nacional (MareNostrum 5 y Quantum Spain) para entrenar modelos de lenguaje soberanos (como el proyecto ALIA) que respondan a nuestros valores. Este impulso se consolida bajo los principios de la Trustworthy AI (inteligencia artificial confiable), convirtiendo el cumplimiento regulatorio en una ventaja competitiva global.
D. Ecosistemas de Compartición de Datos
La economía del dato exige superar los silos de información y avanzar hacia entornos distribuidos. Para que esto funcione, es necesaria una participación compensada entre proveedores de datos, encargados de garantizar el control y la seguridad de la información, y los consumidores de datos, que transforman esa información en soluciones e innovación con un retorno económico real.
Mediante el uso de estándares abiertos, se asegura la circulación entre sectores y se garantiza por contrato que los datos solo se utilicen para los fines pactados, protegiendo la propiedad industrial en origen.
4. Estrategia Industrial e Impulso de la Demanda
Para llevar estas ideas a la práctica, es necesario impulsar el mercado y coordinar los esfuerzos del ecosistema a través de frentes muy definidos:
- Agilidad normativa y demanda pública: Es conveniente simplificar los trámites y procesos administrativos para que las pymes y scale-ups compitan de forma ágil, apoyándose en herramientas operativas como el Ómnibus Digital. Por su parte, el sector público puede actuar como cliente tractor, impulsando el uso de soluciones de proveedores nacionales y europeos que aseguren la soberanía y el control del dato en origen.
- Coordinación de los organismos existentes: Contamos con infraestructuras de defensa sólidas en ciberseguridad, como el INCIBE y el CCN-CERT. En el ámbito del desarrollo de mercado, organizaciones sectoriales como el CRED, Gaia-X España, BAIDATA o el ITI tienen la tarea de asentar los espacios de datos sectoriales para que las directivas europeas se traduzcan en un retorno de inversión real para las empresas.
- Una visión alineada: Para asegurar que todos estos esfuerzos funcionen de manera coordinada, sería deseable contar con una organización sin ánimo de lucro de carácter transversal y neutral. Una entidad de este tipo permitiría alinear estratégicamente las iniciativas de los sectores público y privado, actuando como un punto de encuentro que unifique la visión.
5. Conclusión: De la teoría a la realidad industrial
El avance de la autonomía digital no reside en la prolongación del debate conceptual o político, sino en la capacidad de ejecución para desplegar entornos distribuidos confiables, gestionar capacidades cloud y diseñar hardware local.
Como profesionales orientados a la gestión y al gobierno de datos, el reto actual consiste en trasladar los marcos regulatorios hacia realidades industriales tangibles que aseguren la competitividad del país.

